<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Por todos os poros
Alguien había olvidado una foto sobre mi escritorio. ¿Mera casualidad?

Primero miré distraída, después con más atención. Entre luces y sombras, la imagen me llevaba hacia la infancia, cuando recogía conchas, escogía guijarros sobre la piel de la Tierra, bajo la luz del sol. Un tesoro que nunca sería mío, condenado a caer de mis manos demasiado pequeñas para tantos hallazgos.
Era una foto de Sandra.
Tras el impacto de aquella imagen, transcurrieron varios años, mas no olvidé.
Hoy, Sandra imparte clases de Derecho en la Universidad Santa Cecilia, donde nos volvimos a encontrar. Ya no es aquella adolescente que hacía prácticas junto con nosotros, en la Secretaría de Cultura del Ayuntamiento de Santos. Hoy, es una profesional compenetrada y competente, de pocas palabras, con idas y venidas aceleradas en la sala de profesores donde me enteré de que seguía haciendo fotos.
Quise ver. Curiosa por saber cuáles habrían sido las andanzas del lente que, antaño, había captado aquella imagen, dejada sobre mi escritorio.
Abro el libro con temor. Confieso. Las imágenes me llevan otra vez a mirar el suelo de cerca como en mi infancia: satines y harapos de una piel familiar. Tierra materna, admirable. Costra viva. En cada poro, la simiente de su propia imagen reflejada.
El frescor de aquella foto está presente. El dominio de la técnica habla de una artista que crea con lo que siente y con lo que sabe, en perfecta unidad.
La consistencia de la técnica al servicio del sorprendente descubrimiento.
Vivimos tiempos de imágenes masticadas, disparadas, sin misterio. La obra de Sandra, al contrario, nos lleva al sueño, nos guía en un viaje hacia adentro, hacia lo hondo... un viaje rico. Y cuanto más nos adentramos en él, más rico se hace. Sandra no vacila. Domina el lenguaje de la luz. Imprevisible, ella sabe cómo huir del lugar común.

Voy a emprender mi viaje. ¿Quién sabe?, tal vez nos encontremos.

Entraré por la imagen página 72. Estoy perdida en el horizonte nocturno, donde la Tierra cuenta historias que están escritas en la 44. Haré pastar rebaños de búfalos en la 112. Hipnotizada por el sol de la 70, conversaré con las serenas en la 124. Aplaudiré al artista rupestre en la 38, disfrutaré de un descanso en la 128, antes de reanudar mi viaje. Por otros poros. Por Todos los Poros.

Beatriz AIIevato de Rota-rossi
artista plástica