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Recorrer la asimetría de la materia, redimensionando su lecho de fibras, como quien rastrea con los poros de sus ojos la minucia silenciosa y casi eterna de sus paredes y texturas, inscribiéndonos así en una gama de sensaciones abismales, como en un acto de presenciar el descubrimiento de mundos de antaño y sus representaciones inequívocas - un inventario de la mirada de los hombres sobre las cosas de los dioses. Éstos son algunos de los atributos de la obra fotográfica de la artista Sandra Santos que, con su generosa oblicuidad, nos catapulta perspectivamente hacia registros que remiten, en delicados toques, a los compartimentos más sensibles de la piel del alma, como en un viaje estelar y vertiginoso, donde la certidumbre del punto nos acerca, conscientemente, a la justeza elemental del universo. Así, bajo una óptica originalmente peculiar, Sandra nos presenta el placer de la mirada atenta a los pequeños accidentes de la naturaleza, y nos transporta lívidos, casi en actitud de oración, hacia su delicado curvarse sobre tierras y aguas y piedras, que van pareciendo, desde los manantiales de las playas del litoral norte de São Paulo, hasta las curvas de viento de la Chapada Diamantina, sin olvidar los Recóncavos del Ceara y sus escotes-acantilados, y los santuarios de Fernando de Noroña. Un Brasil inusual, que tan sólo la delicadeza del arte nos permite captar. Gilson de Melo Barros • artista plástico
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